Juegos de realidad alternativa en formato de libro
No se guien por la fecha de este post, no he tardado un mes en leer el libro. Buena parte del tiempo que falta lo he dedicado a eventos muy interesantes, nuevos conocidos y libros mejores. Cathy’s Book no ha sido tanto como yo esperaba. Quizá porque puse en él expectativas desatinadas y exageradas, qué le vamos a hacer.
Cathy’s Book es un libro de 42 Entertainment, los pioneros del concepto ARG. Quizá por eso esperaba ver un Juego de Realidad Alternativa en todo su esplendor, perfectamente trazado, inmersivo, apasionante. Pero “sólo” es un libro. Es decir, la historia está cerrada, no podemos participar en ella más que como espectadores, tampoco podemos trabar contacto con los personajes sólo replicar algunas de sus acciones y no podemos colaborar en la narración si no es echando una mano a otros lectores por medio de los foros que existen para ello. En este sentido es similar a acciones como MabusOnline que la revista SciFiWorld desarrolló para promocionar su lanzamiento.
El libro de 42 Entertainment incluye algunos juegos y enigmas muy sencillos que resolver pero que no afectan al desarrollo de la historia: descubrir la clave de un costestador automático para escuchar unos mensajes o introducir fechas de nacimiento en cierta página web para desvelar algo del trasfondo de la historia. Para resolver estos juegos y llegar a estas páginas el libro incluye una serie de pistas que Cathy, la protagonista, recopila a lo largo de su aventura, desde partidas de nacimiento a fotos rotas, números de teléfono reales y direcciones de Internet. Se trata de un libro con contenidos complementarios en Internet que no aportan demasiado a la narración y que, en este sentido, no se diferencia de El Señor de los Anillos a partir de cuya lectura podemos llegar a una enorme cantidad de contenidos complementarios dispersos por toda la red elaborados por otros lectores.
Pero ahí radica la diferencia de Cathy’s Book. Si bien en otros casos esos contenidos complementarios han surgido después del libro a partir de fans, estudiosos y demás, Cathy’s Book incluye esos contenidos en su mismo concepto y los desarrolla junto con la narración. Es un caso similar al que comentamos en Secuoyas al hablar de la serie-mmorpg Wakfu y Ragnarok Online. Cathy’s Book transforma en modelo de negocio y formato narrativo algo que existía previamente y que nació había nacido de manera espontánea.
Ahora pecaré de radical en mi crítica. En cuanto a la manera de contar una historia, 42 Entertainmet ha combinado un estilo de narración tradicional con sus consecuencias online pero no ha logrado ir más allá de esa fusión, no aporta un esquema narrativo innovador, deja el soporte interactivo como un simple repositorio de contenidos que depende del libro. Es posible disfrutar de las páginas ficticias que han creado y de las webs reales en que se han apoyado, pero ni unas ni otras cuentan nada por sí mismas, no aportan nada a la narración “global”. Han tratado de crear un libro que fuese un ARG, un libro que trasladase la experiencia que representa ser parte de una historia de ficción, pero desde mi punto de vista lo han dejado “cojo”. Quizá esto se deba a que, como libro que es, Cathy’s Book no puede compartir esa característica de los ARG que hace que el lector-jugador viva la historia en directo, vea cómo se va desarrollando día a día. El libro es estático, no cambia una vez se ha publicado, y lo mismo sucede con las páginas de Internet, una vez creadas sólo cambian por la aportación de los nuevos lectores. La historia de Cathy’s Book está terminada, esperándonos inmóvil para siempre.
Aún asídesde un punto de vista “empresarial” es la mejor opción. Los ARG son perecederos en el sentido de que durante todo su desarrollo requieren de personas que muevan sus piezas. No es posible que un ARG sea “eterno” como sucede con los libros. En este sentido los ARG son más similares a las campañas de marketing, que han de tener una duración determinada, que a los formatos narrativos a los que estamos más acostumbrados: series, novelas, películas, etc. Aún así, no me cabe duda de que un libro como Cathy’s Book podría ir más allá si deja parte de la narración en Internet y parte en el formato tradicional y permite que juntas narren una historia. La cuestión es crear un formato narrativo nuevo, distinto tanto a los puramente digitales como a los puramente analógicos, un formato que tendrá características de unos y otros pero que ha de tener una identidad propia y única. El problema para concebir este tipo de narración es pensar lo nuevo desde las concepciones antiguas, el omnipresente problema de las nuevas tecnologías y que la red vive contantemente.
Por suerte, las historias son necesarias para vivir y hay millones de apasionados por la narrativa en todas sus formas que se empeñan en explorar y experimentar, desde Hernan Casciari con sus blogonovelas, Penguin Books con su we tell stories (del que debo hablar más adelante), Nacho Vigalondo con sus Cronocrímenes - el juego (del que hemos dicho algo y diremos mucho más) o nosotros con yotblosoy y muchos más ejemplos de los que me muero por hablar. Se avecina un futuro repleto de historias maravillosas que continúen el espíritu de genios como Borges, Cortázar o Italo Calvino.
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